Mendoza tiene vino, sí, pero también tiene una movida que lo acompaña y lo vuelve más cotidiano, cercano, social. El ritual ya no se limita a descorchar y probar en silencio frente a una copa perfecta, hoy también existen espacios donde esta bebida es excusa para charlar, reír, mezclar grupos, aprender sin solemnidad y pasarla bien.
Cenas chill guiadas por sommeliers que abren la puerta de su casa para compartir botellas exclusivas; vinotecas que dejan de ser sólo puntos de venta para transformarse en lugares de degustación; bodegas urbanas con copas y música en vivo; restaurantes que invitan al cliente a estar cómodo y pasarla bien… Todo más simple, más real, más cercano. Si sos como nosotros que buscamos planes distintos -con vino al centro, pero sin tanta formalidad- esta guía te va a servir.
1. Encuentros donde el vino circula de copa en copa

Hay días y noches que piden improvisación, copas que se comparten sin vueltas, música que acompaña y mesas que se vuelven punto de partida para charlas inesperadas.
El Pirulo es una de esas joyas de encuentro con amigos, donde vas a tomar unas copas y a compartir una charla. Este café bar familiar ubicado en Tunuyán (Rivadavia 38) es atendido por una tercera generación. Su café y el sándwich de jamón crudo, lo hacen un clásico y ahora, se suma su noche de Juevinos. La dinámica de los jueves es simple: cada persona lleva un vino, el que quiera, de distintos varietales, productores, zonas…, se lo pone en la mesa (suelen juntarse más de 100), se lo abre y se toma. La cantidad de botellas abiertas es ilimitada y solo se cobra un valor por la copa ($5.000 por persona), habilitando el disfrute de una velada con enólogos, sommeliers, personas que no saben del vino pero que disfrutan tomarlo. Un Dj le pone ritmo al encuentro y cada año, se celebra el aniversario de la propuesta con un sunset al aire libre para compartir el vino junto a mucha gente.

Casa Chacras Wine House (Viamonte 4961, Chacras de Coria) se presenta como una casona histórica para degustar Lupa Wines; las experiencias están protagonizadas por los varietales y etiquetas de la pequeña bodega del Valle de Uco en comunión con los consumidores que buscan momentos descontracturados y un tanto personalizados, con la presencia de los anfitriones que comparten su conocimiento. Abre sus puertas de lunes a viernes de 9 a 16 hs.; sábados y feriados, medio día. Las diferentes habitaciones de la propiedad se vuelven escenarios para probar variedades de vinos y acompañar con quesos mientras que en el inmenso jardín parquizado, lo ideal es hacer un picnic, pedir vino por copa y maridar con ciabatta de mortadela con pistacho y stracciatella; además, si tu grupo es de entre 8 y 10 personas, te arman un plan a la medida para que la vivencia sea única.
Chapas de Coria es el multiespacio ubicado en la calle Mitre al 1377 de Chacras de Coria donde la creatividad, la música, el arte, el vino y las buenas energías se reúnen bajo diversas propuestas chill para disfrutar en el día o en la noche. Las catas a ciegas junto a la vinoteca Zepa son todo un plan como así también las sesiones de Wine, Candles & Pizza organizadas con Don Bartolo pizzas.

Vino a las Chapas es el evento que viene ganando lugar en la agenda. Esta feria de vinos joven, urbana y con identidad propia, le da protagonismo a proyectos inquietos, microvinificaciones, vinos personales y productores que están moviendo la escena vitivinícola argentina. En sus experiencias se degustan vinos que nacen del riesgo, la curiosidad y la creatividad. La gastronomía, la música y la cultura contemporánea se vinculan a la bebida para celebrar su pulso creativo.
2. Espacios para brindar, comprar y disfrutar
Acá el vino se abre, se comparte, se disfruta en el momento y también, se lleva a casa o a donde vos vayas. Lugares que te invitan a quedarte y a convertir la compra en experiencia.
The Roof (Distrito Vistalba Mall, Roque Sáez Peña 4000, Vistalba) invita a subir a su terraza para contemplar vistas impresionantes y a quedarte para disfrutar de las charlas en grupo y de las experiencias diseñadas para todos los sentidos con vinos seleccionados, gastronomía gourmet, música y arte. Las degustaciones de vinos se maridan con propuestas diversas como tarot, literatura, cuentos y amigos, de hecho, en su última edición, 6 vinos y 6 cuentos se fusionaron en una noche íntima, cálida y llena de sensaciones. Las tablas gourmet y otras opciones son ideales para completar la vivencia.
Cachè Bistró, el restaurante, bar de vinos y vinoteca en pleno corazón de la Ciudad de Mendoza (Av. Emilio Civit 556) propone momentos divertidos y versátiles, donde el vino puede tomarse con toda la solemnidad que requiere pero, también, combinando con coctelería y disfrutarlo sin tanta exigencia. La invitación es que cada persona esté cómoda y que la pase bien. Para eso ofrecen abrir la botella que desees de sus más de 700 etiquetas disponibles y que tomes por copa y compartas sensaciones con tu grupo, gracias al uso del coravin se puede degustar de vinos premium de añadas exclusivas. También disponen de un after office en la terracita, todos los días desde las 17 hs., con un 2×1 en copa de vinos y cócteles de verano; hay música en vivo a cargo de artistas locales y abren sus puertas a degustaciones guiadas y charlas con figuras importantes.
3. Encuentros a puertas cerradas
Instancias pequeñas, guiadas y cercanas donde el vino une y cada etiqueta abre conversación. El plan es ir a compartir una mesa y la recomendación, consultar por la próxima fecha.
Augusto Vernola Muzzino invita a su experiencia que se desarrolla a puertas cerradas, en el jardín de su propia casa ubicada en Perdriel, Luján de Cuyo. El sommelier y chef selecciona 6 vinos de su cava personal con una temática y crea un menú de 4 pasos donde sabores e ingredientes se adecúan al perfil de los vinos. Como ejemplo, en su ciclo ya presentó la Blends Night Session, la noche de Malbec 100% y el encuentro con varietales diferentes. Vale resaltar que la experiencia tiene un cupo máximo de 12 personas, el cual se puede completar con todos amigos de un mismo grupo o con personas desconocidas que, seguramente, tras los brindis, terminan generando una linda amistad.
El enólogo, comunicador y educador del vino Pablo Ponce Tiviroli propone su experiencia Degustaciones en lo de Ponce, en la que se descorchan 10 etiquetas de diferentes varietales o del mismo, para así conocer y comparar distintos estilos, zonas y métodos de elaboración del vino. Las grandes charlas, los datos que enriquecen el momento, las picadas gourmet y los petit four completan el plan descontracturado que sucede tanto a cielo abierto entre árboles milenarios como en el interior de su propiedad, según la temporada.
4. Recorridos guiados previos al brindis
Hay experiencias que se “cocinan” lento: primero se camina, se escucha, se mira, se aprende. Y recién entonces llega la copa, como premio y como cierre de un pequeño viaje.
En Las Margaritas, Hogar del Vigneron se cuenta una historia y el visitante la vive como un vigneron (hacedor que tiene su propio viñedo en la casa y hace su propio vino) al conectar con la tierra, en la misma finca El Mirlo, degustando una primera copa de vino. El viaje continúa con una caminata hacia El Pichón, el viñedo biodinámico joven donde nace Spontané, el Malbec de crecimiento libre que se prueba; y luego se llega a la casona de 1914 que renace como un espacio vivo, íntimo y auténtico, donde espera una experiencia inmersiva para disfrutar sin prisa, dejando que los vinos honestos y la gastronomía marquen el pulso. La sommelier Romina Rolón es una de las tres creadoras del plan ideal para compartir entre amigos.
Casa Tano es la bodega urbana artesanal bien cerquita a todo y de fácil acceso (Perito Moreno 1221, Godoy Cruz) que invita a todos a hacer sus vinos personalizados, a hacer su cosecha, sus cortes y hasta el etiquetado de botellas. Su propuesta de recorrer la bodega y terminar degustar vino tirado o sus líneas de partidas pequeñas por copa son un re plan como así también sus jueves, donde la consigna es brindar con otros mientras se maridan tapas con expresiones artísticas que cobran vida en su patio, como música en vivo, muestra de fotografías, pinturas y esculturas.

En La Enoteca, las propuestas están pensadas para que las personas se acerquen al vino desde la curiosidad y los encuentros de maridaje de vinos con quesos, chocolates o comidas de diferentes países, entre otras, son una prueba de que gusta mucho combinar sabores, colores, texturas y aromas. La propuesta incluye degustaciones y feria de vinos procedentes de diversas zonas de nuestra provincia. Entre sus experiencias, lo educativo toma relevancia a través del recorrido guiado por su edificio patrimonial donde funcionó la primera bodega escuela de América Latina; se visitan las salas, se sale al exterior para ver el pequeño viñedo en plena Ciudad con las principales variedades que se cultivan en Argentina y se termina degustando vino Torrontés y Malbec, las dos cepas emblemáticas del país.
Cada copa puede ser una conversación, cada etiqueta una historia. El vino se disfruta distinto cuando se comparte. En Mendoza hay espacios que entienden que el descorche también es encuentro, curiosidad, risas y vínculos nuevos. Solo hace falta elegir un lugar, llegar con ganas y dejar que la experiencia fluya. ¿Comenzará la era del social wine?













