A partir de este elemento de descarte, íntimamente ligado a la cultura vitivinícola de la región, la artista construye paisajes, personajes, cosechadores y escenas imaginadas que dialogan con costumbres locales y con referencias a la historia del arte, integradas a su propia imaginería personal.
La muestra propone una reflexión poética y material sobre el valor de aquello que suele ser descartado, resignificando el corcho como soporte artístico y como elemento fundamental dentro del ciclo de producción y conservación del vino, emblema de nuestra identidad cultural.
