Skip to content Skip to footer

Un almuerzo entre viñas que se transforma en planazo: así es La Amistad Restaurante

Descubrímos el nuevo espacio gastro de Pielihueso en Los Sauces y nos encontramos con una experiencia cálida, rica y sin apuros.

Hay lugares que desde que llegás te hacen bajar un cambio: La Amistad es exactamente eso. Junto al team de Inmendoza nos sumergimos en este restaurante nuevo que está dentro de la finca de Pielihueso, y desde el minuto uno sentís que el plan viene por otro lado: más relajado, más humano, más de disfrutar.

El nombre no es casual. La Amistad nace de tres amigos —Celina Bartolomé, Micaela Najmanovich y Nicolás Arcucci— que armaron este espacio juntos, y esa energía se nota en cada rincón del restó.

Una experiencia que empieza antes de sentarte a comer

Apenas llegás, ya cambia el mood. Un entorno rodeado de viñedos, la cordillera abierta de fondo y ese silencio particular del Valle de Uco. Nos recibieron Celina y su perro (que claramente es parte del equipo), y ya desde ahí todo se siente cercano, cero estructurado. Es como caer a la casa de alguien que te estaba esperando.

Antes de ir al restaurante hicimos una recorrida rápida por la bodega. Es chiquita, bastante artesanal, con mucha identidad. Después sí, a la mesa. La dinámica es relajada, compartida, variada. Arrancamos con algunas entradas y hubo una que destacó fuerte: la tortita mendocina con paté de pato, pickles, manteca batida y mermelada de cebolla. El concepto es muy simple, aunque difícil de ejecutarse con tanto éxito en 5 paladares distintos. 

En el medio pasó algo muy gracioso: se nos acercaron moscas (cosas de campo, claramente), pero, con un poco de lavanda, resolvieron el inconveniente de forma casera. Esos detalles que, en vez de restar, terminan sumando a la experiencia.

Seguimos probando y después llegaron los principales. Y acá sí: el arroz de montaña con conejo y azafrán fue EL plato. De esos que son reconfortantes y bien sabrosos. La carta tiene bastante de eso: platos al fuego, producto cercano, vegetales bien trabajados, propuestas como humita, papas al rescoldo, carnes a la parrilla… todo con una lógica muy de montaña, muy de estación.

Llegamos al postre totalmente satisfechos pero igual había que probar. Pedimos varios helados (su especialidad) y la verdad: todos increíbles. Desde el dulce de leche hasta opciones más frescas como yogurt con fruta. Se nota que son caseros, y mucho. Y obvio, todo esto acompañado por los vinos de Pielihueso, que están buenísimos y que podés probar de distintas formas. 

Pielihueso: vinos con identidad (y sin maquillaje)

Detrás de todo esto está Pielihueso, la bodega familiar de Alejandro y Celina Bartolomé, que nació en 2017 en pleno Valle de Uco. El proyecto tiene un condimento muy lindo: surge de un momento de cambio entre padre e hija, y desde ahí se construye una identidad bien marcada.

Fueron de los primeros en hacer vinos naranjos en Argentina y trabajan con una filosofía bastante clara: intervenir lo menos posible. Fermentaciones espontáneas con levaduras nativas, poco filtrado y mínima intervención. La idea es que el vino sea eso: un reflejo real del lugar y del momento.

Un lugar para quedarse

Si tengo que resumir La Amistad, diríamos que es un lugar para quedarse. No es para ir rápido ni para tacharlo de una lista. Es para ir con tiempo, con alguien con quien tengas ganas de charlar, para alargar la sobremesa sin culpa.

Podés ir con amigos, en pareja o incluso en plan tranquilo… pero siempre bajo esa idea de disfrutar. De esos lugares que no necesitan exagerar nada para que la pases bien.

Facebook
Twitter
LinkedIn