El lugar alberga exposiciones de arte, una biblioteca para retirar libros, talleres, charlas, una sala con exposiciones del gran Víctor Delhez, y otras donde conviven artistas consagrados y emergentes. La energía es muy cálida, la música acompaña y el entorno invita a quedarse, recorrer y descubrir. El café aparece como un complemento natural de esa experiencia: no es el eje central, sino un agregado que acompaña a la perfección el plan cultural.
Trabajan con café de Cumbal, en formato tradicional (cortados, café con leche, incluso irlandés) y mantienen el vínculo con la pastelera que ya los acompañaba en Puchino, ofreciendo opciones simples y caseras como medialunas, tostados y preparaciones dulces y saladas que completan la visita. Ideal para quienes buscan un plan distinto en Chacras, donde el arte es protagonista y el café funciona como aliado.