Su propuesta se centra en clásicos irresistibles hechos con la mejor materia prima, cuidando tanto la decoración como el sabor. Las tartas dulces son su especialidad, disponibles en dos tamaños (26 y 18 cm) y también en una modalidad innovadora: venderlas por porciones. Esto permite armar combinaciones personalizadas, incluso una tarta entera con ocho porciones diferentes. Además, hay opciones para celíacos y una gran variedad de tentaciones como budines, alfajores, cuadrados de brownie y coco. Entre los productos más buscados ya figura el alfajor de pistacho, que se convirtió en un éxito total.
MelMel también trabaja mucho a pedido, con tortas de cumpleaños, mesas dulces y boxes especiales para fechas como el Día de la Madre. Y si bien su corazón es la pastelería, incorporaron café de especialidad de Bruno Brown, con la posibilidad de saborizarlo con syrup y elegir entre distintas leches.