Ubicado dentro de Planta Uno, el restaurante trabaja sobre cortes tradicionales, platitos para compartir y una cocina muy apoyada en la identidad argentina, pero con una mirada más actual y descontracturada. No busca ser la parrilla clásica de mantel pesado, sino una versión más liviana, donde la carne convive con buenos vinos, coctelería de autor y un ritmo más relajado. Ellos mismos lo resumen bastante bien con su concepto de “Parri, Vinito y Vos”.
El espacio acompaña esa lógica: mucho movimiento, mesas que invitan a quedarse y ese clima de mercado gastronómico que hace que la salida se sienta menos formal y más espontánea. Funciona tanto para un almuerzo largo como para una cena con amigos donde el vino va marcando el ritmo.
Dato de color: muchas de sus paredes están intervenidas con frases e imágenes que refuerzan esa identidad local, como una forma de contar Mendoza también desde el ambiente.