A través de una dramaturgia afilada y una puesta en escena ágil, propone un viaje entre el humor, la ciencia, la denuncia y la poesía, para hablar sin rodeos de las consecuencias clínicas del insecto y el abuso sexual infantil.
La propuesta escénica de «El Kaso Dora» articula elementos del Neoexpresionismo con una lectura etnoeconómica del Complejo de Edipo, lo que permite abordar la violencia estructural desde un lenguaje simbólicamente potente y estéticamente provocador.
