Un sueño de amigos, una juntada que se volvió proyecto y un local que pasó de estar destruido a convertirse en uno de los cafés más mimados del barrio. Así nació Café Copado, una cafetería pensada de punta a punta por Martín (diseñador) y Santiago (gastronómico), donde todo —marca, carta, atmósfera— habla de dedicación y detalles.
Trabajan con café de especialidad (base espresso, por ahora) y una carta breve pero demoledora con sus destacados como el chipá prensado de tres quesos, la medialuna con jamón y queso glaseada en almíbar de naranja, y un tiramisú casero que guarda el secreto de una receta familiar. Todo atendido por sus dueños, con esa calidez que se nota desde el primer café.