Hay propuestas que entienden perfecto el ritmo céntrico: comer rico y rápido. OH Yeah! va por ese camino.
La carta gira en torno a pastas de elaboración propia, sin conservantes ni aditivos, con ese espíritu de comida hogareña que se nota en cada plato. No hay un “hit” único porque la idea es justamente ofrecer variedad: desde opciones más clásicas hasta combinaciones más jugadas como maccheroni con cheddar y bacon o tallarines con verduras al wok en salsa teriyaki. Todo se puede comer ahí o llevar, incluso en formatos prácticos como su plato de pan de pizza o envases biodegradables.
Allí trabajan con ingredientes de origen mendocino y microemprendedores locales, suman café de especialidad colombiano y postres caseros para estirar la sobremesa, y además tienen un fuerte compromiso con lo ambiental, usando envases de bagazo de caña, cubiertos de bambú y materiales reciclables.