En Paulette & Plantine la propuesta se mueve entre lo gastronómico y lo sensorial, con una identidad muy clara: un café de impronta parisina adaptado al ritmo mendocino. La carta combina café de especialidad, pastelería de autor y opciones saladas que funcionan bien a cualquier hora, con los macarons como gran protagonista. Todo está pensado para acompañar una experiencia más relajada, donde el disfrute pasa tanto por lo que llega a la mesa como por el entorno que lo rodea.
El espacio juega un rol clave: flores, colores y detalles que construyen un clima casi escenográfico, sin volverse excesivo. Hay algo de jardín, algo de historia y bastante de puesta en escena, lo que lo convierte en un lugar al que se va tanto a tomar un café como a quedarse un rato.
Dato de color: el concepto del lugar nace de una historia ficticia de amor entre una pastelera y un botánico, y esa narrativa se traslada a cada rincón, desde la ambientación hasta el nombre de las promociones inspiradas en flores.