La calle Emilio Civit es, sin dudas, un emblema de la ciudad mendocina. En sus extensas veredas, casi llegando a la esquina con Olascoaga, se ubica Via Civit. Este café, amado por todos por sus increíbles panificados, es un punto de referencia para quienes buscan revivir la costumbre de sentarse en la vereda a conversar. Via Civit no solo destaca por su excelente atención y deliciosas masitas, sino también por su atmósfera acogedora y la elegancia de sus instalaciones.
Cuando se inauguró en los años ‘90, no existía en Mendoza una confitería y panadería de tal calibre. Y así fue su éxito que perdura hasta el día de hoy.