Muchas veces se ha hablado del «nuevo boom latinoamericano», vinculado al éxito de muchas autoras contemporáneas: Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Fernanda Melchor, Leila Guerriero, María Fernanda Ampuero y muchas más son algunas de las escritoras de América Latina más vendidas y leídas del presente.

Sin embargo, la etiqueta les molesta por dos razones: la primera, porque el boom original fue un fenómeno comercial, una estrategia de marketing que logró ubicar por primera vez a la literatura latinoamericana en el centro de la escena editorial internacional. La segunda, porque estuvo protagonizado y representado únicamente por hombres.
¿Te suena Cien años de soledad? ¿Y Rayuela? Seguramente sea porque forman parte de algunas de las obras clave del boom latinoamericano, el fenómeno literario más importante de nuestro continente. Tuvo lugar en las décadas de 1960-1970 y consistió en una explosión de ventas nunca antes vista: por primera vez en la historia, escritores de estas latitudes se volvieron conocidos en todo el mundo.

Hoy se plantean muchos interrogantes alrededor del boom: ¿por qué, de pronto, eran leídos nuestros escritores? ¿Fue algo que se dio naturalmente, o detrás de todo esto hubo una mente maestra? ¿Quiénes fueron los autores del boom? ¿Sobre qué escribían, en qué se basó la novedad? Y la pregunta más reciente: ¿dónde están las mujeres del boom?
Todo esto nos conduce a una cuestión incómoda, pero imposible de ignorar: las mujeres siempre escribieron, solo que antes no eran incluidas en ningún canon. Así ocurrió, de hecho, con el propio boom: al mismo tiempo que publicaban sus grandes representantes –entre ellos, García Márquez, Vargas Llosa o Cortázar–, también lo hacían escritoras ya hace tiempo consolidadas, como Clarice Lispector, Elena Garro, Rosario Castellanos, María Luisa Bombal y muchas más. Solamente que ellas no formaron parte de ningún boom.

Entonces, ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de un «nuevo boom latinoamericano»? Porque esta vez no se trata de un fenómeno impulsado por el marketing, sino de una transformación en las formas de lectura:
No es una novedad que haya mujeres escribiendo obras de calidad en Latinoamérica, esto ha sido así siempre: lo que pasa es que antes la gente no se acercaba a sus trabajos, los editores no las editaban, la crítica no estudiaba sus obras, la historia de la literatura no las recogía. Me parece que, más que de un fenómeno escritural, de lo que deberíamos hablar es de un fenómeno de recepción lectora. Y eso se lo debemos mucho a los feminismos, claro.
Mónica Ojeda, autora de Las voladoras (2020).
De hecho, la calidad de la literatura escrita por mujeres es la misma y va mejorando. «Lo que cambia es la visibilidad», explica Paola Lucantis, editora de Tusquets Argentina: «Es un buen momento para la literatura latinoamericana, que coincide con un contexto histórico, social, reivindicativo y de transformación sobre muchas desigualdades. Esto incluye la visibilización de las mujeres en todos los ámbitos y el mercado editorial no está exento».
Más voces, más lectores: qué está cambiando en la literatura latinoamericana
Diré que sí, que es un boom, que en todo el mundo se lee literatura escrita por mujeres y travestis que escriben en el peor de los contextos, que existen nuevos nombres, que tienen tetas o sueñan con tenerlas. Premiadas, distinguidas, siempre en boca de los galardones más prestigiosos, los eventos más importantes y así […] Imaginate todo el mundo que hay en esas miradas, que lo ven desde atrás, desde afuera, por entre las ramas, desde el aislamiento. Ese es el mundo que se escribe y que pareciera haber sido ignorado por todos los que leen. Y ahora lo descubren al alcance de una librería.
Camila Sosa Villada, autora de Las malas (2019)

La verdadera novedad no es que las mujeres latinoamericanas escriban sino que hoy cada vez más lectores eligen acercarse a sus historias, recomendarlas y convertirlas en parte de la conversación cultural. Por eso, tal vez insistir en hablar de un «nuevo boom» diga más sobre nuestra necesidad de comparar el presente con los grandes nombres del pasado que sobre lo que realmente está ocurriendo. Porque lo interesante es ver cómo la literatura latinoamericana se está abriendo a otras voces, otros cuerpos y otras formas de narrar. En esto radica el verdadero cambio: en una manera más amplia, diversa y democrática de leer.

Muchas de las autoras que hoy ocupan un lugar central en la conversación literaria contemporánea escriben desde lugares históricamente desplazados del canon: terror, corporalidad, experiencias queer, violencia, vínculos atravesados por el miedo, la precariedad o el deseo. Esto da cuenta, justamente, de la presencia de nuevas maneras de mirar y narrar Latinoamérica.
El boom original dependía muchísimo de editoriales, agentes, traducciones y academias. Hoy, en cambio, las redes sociales, los clubes de lectura, las editoriales independientes, las comunidades feministas lectoras, las tendencias de Bookstagram o BookTok, los festivales y las ferias permiten ampliar el mapa de voces posibles y, en este sentido, habilitan otras formas de circulación y recomendación.
No estamos entonces frente a otro boom latinoamericano, al menos no en el mismo sentido que en los años 60. Lo que está ocurriendo es algo distinto: una democratización de la lectura y de la legitimidad cultural, que hoy favorece a cualquier voz y cualquier talento.
Me parece que va siendo tiempo de sorprenderse menos y empezar a aceptar que la buena literatura no depende del género de su autor/a/e.
Gabriela Cabezón Cámara, autora de La Virgen Cabeza (2009).

Recomendados si querés saber más sobre el boom y sus repercusiones contemporáneas
- La miniserie “Impriman la leyenda” del Canal Encuentro, una docuficción de cuatro capítulos sobre el fenómeno del boom, sus protagonistas y sus polémicas. Estrenada en el año 2020 y disponible en YouTube.
- La entrevista “¿De qué boom latinoamericano me hablan?: las escritoras, contra el marketing del mercado» del Canal La Sexta, en el que recogen las palabras de Mariana Enríquez, Liliana Colanzi, Clara Obligado y María Fernanda Ampuero al respecto.
- Nuestra última guía de lectura, donde te recomendamos cinco libros de cinco autores latinoamericanos contemporáneos (entre ellos, algunas de las escritoras aquí mencionadas).





