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Con la frescura del blanco

Probamos el Serbal Viognier 2015 de Bodega Atamisque, un blanco de exquisitos aromas y voluptuoso sabor frutado

Para mantener la premisa de que «para cada momento hay un vino», en estos días de calor, cuando uno piensa en vino lo primero que se le viene a la cabeza es tomar un blanco «fresquito». Es por esto que elegí este vino, además de que el varietal entre los blancos es uno de los que más me gusta: si tuviera que hacer un ranking de blancos, primero ubicaría al Torrontés, segundo al Viognier y tercero al Sauvignon Blanc.

Este vino de Bodega Atamisque (ubicada en San José, Tupungato), está elaborado a partir de viñedos únicos y propios, a una altura de 1.300 msnm. Conllevan una crianza de 6 meses en tanques de acero inoxidable, y una guarda en botellas de 4 meses antes de salir a la venta.

 

Es un vino de color amarillo brillante, con matices dorados, con un aroma intenso a durazno, ananá, flores blancas como el jazmín y la magnolia. En boca se recibe con buena voluptuosidad, acidez presente, refrescante. Y con un final que nos deja recuerdos frutados, tales como melón y durazno. La temperatura de servicio recomendada es de 10° C.

Este vino, es ideal para maridarlo con una picada de quesos no muy intensos, como queso brie, morbier o muzzarella. Si bien son quesos untuosos se llevan bien con la frescura del vino. Podemos acompañar también con algunas frutas como melón, con el clásico melón con jamón o con una sopa fría de melón con menta.

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