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Primer contacto: el poder del lenguaje en el cine de ciencia ficción

El sci-fi vuelve a la cartelera el 11 de junio con el estreno de «El día de la revelación», de Steven Spielberg. Para ir entrando en sintonía, compartimos otros títulos que abordan el encuentro y la comunicación con lo desconocido.

Al hablar de ciencia ficción, seguramente se nos vienen a la cabeza historias distópicas o cuyo conflicto es sobrevivir a la amenaza alienígena. Y si las trasladamos al cine, podemos recordar el terror puro de «Alien, el octavo pasajero» (Alien, 1979) o el espectáculo de destrucción masiva de «Día de la Independencia» (Independence Day, 1996). Y también las variaciones del género como la sátira de «¡Marcianos al ataque!» (Mars Attacks!, 1996), la paranoia de «Señales» (Signs, 2002) o el horror más reciente de «Vida inteligente» (Life, 2017).

Pero existen otras formas de ciencia ficción. Hay una, particularmente, más silenciosa, reflexiva y conmovedora. Una en la que no hay guerras intergalácticas, sino científicos, lingüistas y señales llegadas desde lo desconocido. Allí, el gran desafío no es derrotar una amenaza extraterrestre, sino resolver una pregunta mucho más compleja: ¿cómo nos comunicamos con seres que no comparten nuestro lenguaje ni nuestra forma de entender la realidad? A ese subgénero se lo conoce como cine de Primer Contacto.

Y como el 11 de junio se estrenó «El día de la revelación» (Disclosure Day, 2026), película que marca el regreso de Steven Spielberg al terreno que él mismo ayudó a definir, armamos una lista para maratonear esas películas donde el lenguaje y la traducción han sido el verdadero puente hacia las estrellas. 

«Contacto» (Contact, 1997)

Nuestro recorrido bien podría empezar recordando la maravillosa obra de Robert Zemeckis: ¿se acuerdan de Jodie Foster en medio del desierto, percibiendo en sus auriculares señales de otras galaxias? En esta historia, el primer idioma universal no fueron las palabras sino matemática pura.

La comunicación se establece mediante ondas de radio que transmiten secuencias de números primos, un mensaje que la humanidad debe descifrar hasta descubrir que contiene los planos para construir una máquina de propósitos inimaginables. El contacto ocurre a través de la ciencia dura: el universo diciéndonos que las matemáticas y la física actúan como lenguaje universal, capaz de imponerse sobre la fe y sus dogmas. Un conflicto directo entre ciencia y religión, dos formas distintas de interpretar lo desconocido.

«La llegada» (Arrival, 2016)

Casi veinte años después, Denis Villeneuve llevó esta premisa a su expresión más artística y filosófica. El film convierte el proceso de traducción en su gran tema y explora con fascinación los límites del lenguaje. Acá la comunicación no es fonética sino visual: los alienígenas heptápodos se expresan mediante logogramas circulares de tinta flotante y Amy Adams, en la piel de una lingüista, intenta descifrar este sistema. El personaje dialoga con la hipótesis de Sapir-Whorf, que sostiene que el lenguaje no solo sirve para describir la realidad, sino que también moldea nuestra forma de pensar, recordar y experimentar el tiempo.

Basada en «La historia de tu vida», de Ted Chiang, la película imagina qué ocurriría si aprendiéramos un idioma que no concibe el tiempo de manera lineal sino cíclica. A medida que la protagonista incorpora esa lógica, su percepción del pasado, el presente y el futuro se transforma. Así, la traducción deja de ser un mero intercambio de datos para convertirse en una fuerza capaz de modificar nuestra experiencia de la realidad.

«Proyecto Hail Mary» (Project Hail Mary, 2026)

El contacto no siempre tiene que derivar de una solemne crisis geopolítica en la Tierra. Recientemente tuvimos una adaptación fresca de la novela de Andy Weir (Misión rescate, 2021), que parte de una premisa inquietante: el sol está muriendo. La película nos sumerge en una de las amistades más insólitas y tiernas del cine reciente, entre el Dr. Ryland Grace (Ryan Gosling) y Rocky, un ser con morfología de araña y cuerpo de roca. Alejados por años luz de sus respectivos hogares, comienzan a construir un lenguaje común traduciendo los sonidos musicales y silbidos de Rocky mediante un software que asocia frecuencias sonoras con conceptos científicos.

Lo hermoso de este vínculo es que el lenguaje nace de la pura necesidad de cooperar y sobrevivir, transformando el diálogo en empatía absoluta. La química entre ambos funciona de manera tan orgánica que el resultado es lo más parecido a un film de Pixar pero en live action. Cuanto más se comunican, menos «alienígenas» se vuelven el uno para el otro.

«El día de la revelación» (Disclosure Day, 2026)

Y así llegamos, con el terreno preparado y las expectativas por las nubes, al gran evento cinematográfico de la temporada. Spielberg, que ya nos hizo llorar con la inocencia de «E.T., el extraterrestre» (E.T. The Extra-Terrestrial, 1982) y nos llenó de asombro con «Encuentros cercanos del tercer tipo» (Close Encounters of the Third Kind, 1977), regresa con una propuesta contemporánea y cargada de suspenso político.

Con Emily Blunt y Josh O’Connor encarnando a los guardianes de un secreto histórico que las esferas gubernamentales y militares intentan ocultar, la trama gira en torno a evitar que la verdad salga a la luz. 

El director y guionista propone un giro interesante en la evolución del género de ciencia ficción: aquí el desafío ya no es el proceso técnico de descifrar un mensaje o sintonizar frecuencias, sino el impacto de la revelación en sí misma.

El contacto extraterrestre se plantea directamente como un test moral y de empatía colectiva: ¿tiene la humanidad la madurez emocional para procesar la verdad sin destruirse en el intento? Porque si algo nos enseñó el cine es que en el espacio nadie puede escucharte gritar. Pero gracias a esa capacidad profundamente humana de conectar, escuchar y traducir, se puede tener una buena conversación.

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