Visitar una bodega no siempre implica sentarse a disfrutar de un extenso menú de pasos. También hay propuestas más relajadas, que permiten acercarse al mundo del vino sin tanta ceremonia: platos para compartir, tiempos más flexibles y la posibilidad de pasar una tarde entre viñedos, jardines y vistas a la montaña.

Algunas tienen formato de picnic, con canastas y preparaciones listas para llevar a un rincón del jardín. Otras suman degustaciones especiales, recorridos por los viñedos o propuestas gastronómicas para disfrutar en galerías, salones y espacios rodeados de verde. También hay opciones para quienes disfrutan especialmente de los sabores dulces. En todos los casos, los menús pueden adaptarse a distintas restricciones y necesidades alimentarias.
La consigna es sencilla: encontrar un lugar, comer rico y degustar buenos vinos sin tanto protocolo. Detrás de estas experiencias hay productos seleccionados, elaboraciones cuidadas y combinaciones pensadas para disfrutar de la gastronomía de bodega desde otro lugar.
1. Lamadrid Estate Wines: Un almuerzo sin apuros con vistas a la montaña
Casual & Tasting propone un almuerzo relajado, sin horarios apretados ni demasiadas formalidades. Cada comensal recibe una canasta con todo lo necesario para comer en los livings del jardín o en el salón Los Delantales, del restaurante Los Bocheros. La idea es disfrutar a su propio ritmo, rodeado de verde y con vistas a la montaña.
El menú en Lamadrid Wines comienza con una tabla de quesos seleccionados y frutos secos, seguida de un sándwich de bondiola de cerdo con queso ahumado y tomates asados, y dos empanadas de carne cortada a cuchillo con salsa. Para el cierre, un postre elaborado con productos de estación, café y petit fours regionales. La propuesta incluye una botella de vino cada dos personas, agua mineral, servicio de mesa y una visita guiada por la bodega.
Disponible durante todo el año, es una alternativa para quienes quieren conocer la bodega y disfrutar de una comida completa con una dinámica más libre.
Dónde: Roque Saenz Peña 8450, Las Compuertas, Luján de Cuyo.
2. Crios by Susana Balbo: Una canasta donde los ingredientes conocidos se reinventan
En el restaurante de Susana Balbo Wines, el picnic propone una versión más elaborada de la clásica comida al aire libre. La modalidad es autoservicio: al llegar, cada visitante recibe una manta y una canasta con todo lo necesario para el almuerzo, además de una botella de vino Crios de 375 ml por persona y agua. Después, solo queda elegir un lugar en el jardín o en los livings y disfrutar del almuerzo sin prisa.
El menú incorpora combinaciones y técnicas que se apartan de la picada tradicional, con preparaciones como la ensalada de vegetales asados y marinados, trigo burgol y queso de cabra, o un bagel de pastrón con pepinos encurtidos y crema de mostaza. Para el postre, las opciones incluyen una versión de chocotorta con chocolate y sal marina, o un trifle de frutillas, merengue y crema de naranja.
Este plan es ideal para quienes disfrutan de una cocina que demuestra que la informalidad también admite creatividad y rigor gastronómico.
Dónde: Cochabamba 7801, Agrelo, Luján de Cuyo
3. Viña Las Perdices: Vinos dulces y pastelería para descubrir nuevos maridajes
En Agrelo, Viña Las Perdices propone una forma diferente de explorar su portfolio con Naturalmente Dulce, una experiencia que pone el foco en los vinos blancos, rosados y espumosos acompañados por preparaciones de pastelería. La degustación puede realizarse en su espacio de enoturismo o, si las condiciones lo permiten, en los jardines.
La visita guiada se articula con una degustación que permite explorar cómo los vinos dulces, elaborados mediante diferentes métodos —como el Ice Malbec y el Viognier tardío— se relacionan con diferentes sabores, texturas y niveles de dulzor. Los acompañamientos pueden variar según la disponibilidad, pero incluyen opciones como queso y dulce, lemon pie y cheesecake, además de tartas y preparaciones que juegan con la acidez, las cremas, los frutos y los crocantes.
Con los viñedos y la cordillera de fondo, la propuesta invita a descubrir el maridaje entre vinos dulces y pastelería mucho antes de llegar a la sobremesa.
Dónde: Bajo Las Cumbres S/N, Agrelo, Luján de Cuyo.
4. Casa del Visitante: Platitos para compartir bajo la sombra de los árboles
En Casa del Visitante, el restaurante de Familia Zuccardi, el picnic propone una mesa para compartir bajo la frondosa arboleda de la finca. El menú reúne preparaciones frescas, conservas caseras y platos calientes, acompañados por vinos naturales de la bodega.
La experiencia comienza con panes artesanales, ensaladas, conservas y quesos regionales. Después llegan opciones como la tortilla de papas, un sándwich de pastrón con pepinos encurtidos y chucrut, o un bagel de trucha curada. Para el final, se puede elegir entre un merengue con lemon curd y chocolate semiamargo o un alfajor de cacao con dulce de leche y caramelo salado.
El atractivo radica en una cocina que combina productos regionales con elaboraciones cuidadas, e invita a probar un poco de todo.
Dónde: Ruta Provincial 33, km 7,5, Fray Luis Beltrán, Maipú.
5. Ánimal Organic by L’Orange: Vinos orgánicos y delicias cotidianas
Ánimal Organic, la bodega experimental de Joanna Foster y Ernesto Catena, propone una forma relajada de acercarse a sus vinos. Su Menú Amigo combina tres vinos orgánicos con un plato a elección y acompañamientos, en una propuesta pensada para compartir. Entre las opciones hay tallarines con salsa del día, empanadas mendocinas y paninos de carne a los fuegos o de melanzane (milanesa de berenjena asada), acompañados de chips y ensaladas.
La idea es disfrutar en grupo de los vinos alrededor de la mesa, sin las formalidades de una degustación tradicional y con la libertad de elegir qué comer.
Dónde: Alem 5170, Chacras de Coria, Luján de Cuyo.
6. Renacer: Un paseo en bicicleta por los viñedos antes de sentarse a la mesa
En esta bodega de Perdriel, el picnic es apenas una parte de la experiencia. La visita comienza con un paseo por la bodega y la sala de barricas, seguido de un recorrido libre en bicicleta entre los viñedos. Después de una degustación de cuatro vinos y espumantes, llega el momento de instalarse en los jardines para disfrutar de la canasta.
El menú reúne distintas preparaciones, como un sándwich de pollo grillado con tomates asados, una mini focaccia de jamón crudo, un hojaldre de vegetales con queso de cabra y un muffin de pera y queso azul. Para el cierre, un alfajor de cacao y semillas con dulce de leche y frutos secos. La propuesta incluye, además, una botella de Punto Final Reserva Orgánico Cabernet Franc cada dos personas.
La propuesta integra gastronomía, vino, naturaleza y movimiento en una misma visita.
Dónde: Brandsen 1863, Perdriel, Luján de Cuyo.
7. Bressia: Un vermut, cocina de autor y libertad para elegir dónde disfrutar
El Picnic del Chef, de Bressia Wines, propone un almuerzo flexible, sin la necesidad de instalarse sobre una manta en el jardín. Se puede disfrutar al aire libre, en la galería del restaurante o en el salón interior, según las preferencias de cada visitante y las circunstancias climáticas.
La visita comienza con un recorrido por la bodega y su Cava del Ángel, acompañado por un vermut de aperitivo y una copa de vino. Después llega el almuerzo, con panes caseros y untables, quesos y charcutería, empanadas de carne o vegetarianas, un sándwich del chef y un postre de estación. El vino para acompañar la comida se elige por separado, entre
La propuesta combina así la visita a la bodega con una cocina que cambia según la temporada y permite elegir dónde disfrutar del almuerzo.
Dónde: Cochabamba 7725, Agrelo, Luján de Cuyo.
Estas propuestas muestran que la visita a una bodega puede adoptar muchas formas. Porque el mundo del vino también se disfruta desde la espontaneidad, la curiosidad y el placer de compartir algo rico sin tanta ceremonia.



















