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El té y el arte de bajar el ritmo: una tendencia que crece este otoño

En el Día Internacional del Té, la invitación es a sumergirse (y por qué no, descubrir) este universo con blends de hojas, flores y hierbas del terroir local.

Hay algo en el otoño que invita naturalmente a bajar el ritmo. Las tardes se vuelven más frescas, el solcito tibio se disfruta distinto y aparecen esos pequeños rituales que transforman un momento cotidiano en una pausa necesaria: una manta sobre las piernas, un libro pendiente y una taza caliente entre las manos. En ese escenario, el té encuentra su mejor temporada.

Cada 21 de mayo se celebra el Día Internacional del Té, una fecha impulsada para promover la producción y el consumo sostenibles, reconocer la importancia cultural y económica del té y fomentar la conciencia sobre todo lo que rodea a esta bebida ancestral. Y aunque sus tradiciones nacieron lejos de Mendoza, la provincia también encontró su propia manera de reinterpretar este universo.

Emprendimientos como Eres y Lemon Tea trabajan sobre blends inspirados en el terroir local y proponen experiencias donde el té se vive desde lo sensorial, el paisaje y la identidad mendocina.

Ritual de tomar un té, esa pausa que atraviesa culturas y encuentra lugar en la provincia

El origen del té está rodeado de relatos y leyendas. Una de las más conocidas cuenta que hace miles de años un monje chino meditaba bajo un árbol junto a un cuenco de agua caliente. Durante la práctica, una hoja cayó dentro de su taza y, al beber esa infusión, él alcanzó un profundo estado de claridad y conexión espiritual. Desde entonces, las hojas de ese árbol –la Camellia Sinensis– comenzaron a utilizarse para acompañar la meditación y, aún hoy, son el origen de todos los tés. Las distintas variedades surgen según el proceso aplicado a sus hojas: negro (intenso y robusto), verde (fresco y herbal) y blanco (delicado y sutil).

En Mendoza, ese universo productivo encuentra una identidad propia. El terroir local, marcado por el clima seco, los suelos áridos y las hierbas que crecen al pie de la cordillera, también puede expresarse en una taza. Flores, plantas aromáticas y especies cultivadas en la provincia empiezan a formar parte de blends que buscan traducir el paisaje mendocino en una experiencia sensorial distinta.

Mendoza en una taza: blends con identidad local

Tanto Eres como Lemon Tea trabajan sus blends con flores, hierbas y plantas autóctonas buscando que cada taza tenga una conexión real con el paisaje local. 

En Eres, el terroir del Valle de Uco es llevado al universo del té. Para Cecilia Álvarez y Ayelén Bonetto, tía y sobrina, el té siempre estuvo ligado al encuentro. Con los demás, pero también con uno mismo. De esa idea nació Eres, un proyecto que busca transformar el ritual de la infusión en una experiencia sensorial.

Las tea blenders trabajan con hebras del litoral y las combinan con productos cultivados en sus propias fincas del Valle de Uco. La selección es artesanal y minuciosa. Sus plantaciones, secadero y “fabriquita” de té, como le dicen, están ubicados en Gualtallary, Tupungato, distribuidos entre las fincas de las bodegas familiares Super Uco y La Estocada. 

Cultivan y cosechan plantas aromáticas como poleo, burrito, romero, tomillo, menta y cedrón, además de flores de caléndula, manzanilla, lavanda, rosas y tilo. También incorporan cáscara de naranja y rosa mosqueta, que aportan complejidad y personalidad a cada blend. Su filosofía es simple y clara: trabajar sin esencias artificiales y dejar que el sabor aparezca naturalmente a partir de los ingredientes reales. 

Mientras que Lemon Tea, propone blends gourmet que mezclan memoria, bienestar y aromas cotidianos. Este proyecto también nació desde la historia personal y familiar de Gabriela León, sommelier de té y yerba mate, quien creció en una casa donde el té con limón siempre estaba presente. 

“En una taza de té encontramos el momento para serenarnos y actuar en calma en tiempos de tanto apuro”, resume sobre la filosofía que atraviesa a cada uno de sus blends. En sus mezclas, las materias primas mendocinas ocupan un lugar central y se combinan con las producidas en otras provincias buscando ampliar perfiles aromáticos y generar combinaciones más complejas y equilibradas. 

Entre sus ingredientes destacan manzanilla, pétalos de rosa, flores de lavanda, menta y cedrón; también vegetales y frutas como zanahoria, frutilla, cítricos y manzanas. Actualmente elaboran más de una docena de variedades de blends gourmet, como su exquisito té negro con rosas, chocolate y vainilla. Cada combinación propone una experiencia distinta.

En tiempos donde todo parece suceder rápido, el ritual de tomar el té vuelve a poner en valor algo cada vez más necesario: la pausa. Detrás de cada blend y cada hebra hay una invitación a detenerse, conectar y regalarse un momento de bienestar. Este Día del Té puede ser la excusa perfecta para calentar agua, elegir una variedad y tomarse el tiempo necesario para disfrutarla.

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