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Gregoria Matorras, carnes al fierro y mucha historia

En una de las emblemáticas esquinas de la Alameda acaba de inaugurarse el restó Gregoria Matorras con un concepto novedoso, basado en la epopeya y la historia sanmartinianas.

«Carnes al fierro», se anuncia en la puerta. Y es que el menú de Gregoria Matorras como la «comida casera y sustanciosa que alimentó a San Martín» se cocina al calor del fuego y el metal caliente.

Lomos, «choris», vacío, entraña, achuras, cerdo, chivo, pollo, variedad de carnes a la parrilla son la especialidad de la casa. También la carta ofrece milanesas, empanadas, brochetas, variedad de ensaladas y postres tradicionales como flan casero y queso y dulce. Orientado para todo público, el restorán cuenta con menú infantil y platos para celíacos.

Un dato pintoresco es que el vino se puede pedir en el clásico pingüino de mesa.

Si la idea es salir de tragos, la barra de Gregoria Matorras ofrece daikiri, gin tonic, cervezas, espumante, Campari, Fernet y sambuca, un licor dulce y fuerte basado en el anís, típico de Italia y más concretamente de la región de Lacio.

En todos los casos los precios son accesibles y las porciones y medidas (en caso de los tragos), generosas.

La casa donde funciona Gregoria Matorras –a 30 metros de la Biblioteca San Martín–, data del año 1923. Dicen los memoriosos que desde sus pintorescos balcones se asomó alguna vez Carlos Gardel. Esta antigua casa de la esquina ha sido restaurada por el arquitecto Emilio Alé. En la estética de su ambientación intervinieron también los diseñadores Sebastián Hernández y Pablo Agapito, utilizando cemento, y materiales nobles como la chapa y la madera para darle un aire vintage. Además en los muros, gigantografías de humor gauchesco con citas literarias de José Hernández evocan el pasado cuyano y argentino.

El concepto y la marca Gregoria Matorras se asocian a la «comida de madre que alimentó a nuestro libertador». El menú basado en las «carnes al fierro» y a la parrilla, hace a la esencia del gaucho y la tradición argentina.

Descontracturado, cálido y lleno de historia el flamante restaurante reaviva la Alameda, sobre todo las cuadras que San Martín mandó a embellecer y donde se daban cita damas y caballeros de la alta sociedad para disfrutar de tertulias.

[alert type=blue ]Gregoria Matorras: esquina de Urquiza y remedios de Escalada, Alameda, Ciudad de Mendoza.[/alert]

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