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La Pureza: revalorización e innovación detrás de la icónica escultura del parque

Gracias al uso de las nuevas tecnologías, un grupo interdisciplinario trabajó para reconstruir la pieza y devolverla a su estado original. El proyecto es pionero en la provincia.

En el Parque Gral. San Martín, más precisamente en el Rosedal, se encuentra emplazada desde 1923 una escultura con un valor patrimonial único. Se trata de La Pureza, una obra que fue mutilada y casi olvidada.

Un grupo interdisciplinario de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo puso en marcha un proyecto sin precedentes para su rescate. La propuesta, liderada por Viviana Carrieri de la carrera de Artes Escenográficas, se basó en la reconstrucción digital de la escultura.

Fusionando la conservación, la historia del arte y las nuevas tecnologías se revalorizó una pieza que constituye una parte fundamental del acervo cultural material de Mendoza y de nuestra identidad.

“Para nosotros fue importante convocar a docentes, estudiantes y egresados de casi todas las carreras, para que pudieran aportar un enfoque multidisciplinar a un problema específico que era investigar las posibilidades que brinda la tecnología para la reconstrucción de un patrimonio dañado”.

Liderados por Carrieri, participaron del proyecto Andrea Martínez de la carrera de Diseño Escenográfico, Mariana Antonio y Antonela Fábrega de Historia del Arte, la docente Veronica Aguirre y el estudiante Franco Contreras de Artes Visuales, la docente Mara Morón de Cerámica y la estudiante Florencia Arena a Diseño de Productos. Todos ellos se dividieron en grupos dedicados a tareas específicas.

 

Historia y valor de La pureza

La Pureza constituye un conjunto formado por una estatua y un pequeño estanque, realizada por el artista florentino A. Belli. Es la única de las esculturas del rosedal diseñada y producida en Italia. Se trata de una figura femenina desnuda inclinada hacia adelante recogiendo agua del estanque con un ánfora. 

Publicación editorial del Diario Uno sobre donde se destaca la imagen original y completa

Una madrugada del mes de agosto de 2015, la escultura apareció decapitada. Se desconoce quiénes fueron o cómo sucedió el hecho, pero la cabeza nunca apareció.

El valor de la pieza reside en distintos aspectos. Por un lado, el valor artístico: se trata de una obra clásica esculpida en mármol de carrara. Por otro, el valor histórico: fue comprada e instalada en un momento histórico particular.

En aquel entonces gobernaba Lencinas, quien quiso acercar las Bellas Artes al pueblo. El rosedal había sido creado para las clases populares porque, hasta ese momento, el parque era un lugar a donde la alta sociedad iba a pasear en carruaje. El Ministro de obras públicas, Leopoldo Suárez, viajó a Buenos Aires e hizo la compra en la por entonces existente tienda Harrods.

 

Paso a paso

El primer paso para iniciar el proyecto fue construir el marco histórico y cultural de la obra.Con Antonella Fábrega lo que hicimos fue partir del estado de la cuestión. Ver lo que está escrito hasta el momento, que es bastante”, explica Mariana Antonio, codirectora del proyecto.

Modelo en 3D de la obra obtenido por el proceso de fotogrametría

Luego, para llevar la figura existente al ámbito digital, se hizo un relevamiento a través de fotografías. “Se sacaron más de doscientas fotos alrededor de la escultura, teniendo en cuenta algunas cuestiones como condiciones atmosféricas. Ese material se llevó a un programa que lee todos los datos y crea una nube de puntos que es una aproximación del objeto. Todos esos puntos los une con vértices y se obtiene un objeto 3D, que es una malla. Por último, eso se texturiza, es decir, se le da color al objeto”, explica detalladamente Franco Contreras, quien estuvo a cargo de este procedimiento, conocido como fotogrametría 3D.

Modelado 3D de la cabeza con referencia a la original

Para la reconstrucción de la cabeza se utilizó otra tecnología diferente; la escultura digital. Para lograrlo se usaron fotografías históricas y otras compartidas por la Dra. Patricia Favre. “A través de fotografías que sirvieron de referencia para saber en detalle cómo era la cabeza, Viviana se encargó de modelar digitalmente”.

El resultado de este proceso, que llevó aproximadamente ocho meses, fue la impresión en 3D del cuerpo y la cabeza de la escultura en tamaño reducido. El proyecto continuará este año con la impresión de la cabeza en tamaño real. 

Fotomontaje del modelado con el ensamble final

Cabe destacar que, aunque el objetivo de esta iniciativa no es crear la cabeza para colocarla en el cuerpo de la escultura, la pieza impresa en plástico puede servir como molde o guía para una posterior restauración. 

“Ese tipo de trabajo requiere personal especializado, un debate patrimonial sobre si debe restaurarse o no, son muchas voces las que deben expresarse respecto de este tema. Nuestra labor culmina demostrando que es posible hacerlo de manera tecnológica, y esto se ve en el material que hemos estado compartiendo a través de las redes sociales”, expresa Carrieri.

Proceso de impresión en 3D del modelo a escala

El proyecto sienta un precedente en la provincia y demuestra que, gracias a las nuevas tecnologías, es posible cuidar y preservar el patrimonio. Con todo este conocimiento puesto a prueba y comprobado, tras casi diez años ¿Podemos volver a ver a La pureza con cabeza? ¿Se tomarán en cuenta estos avances para la preservación preventiva de nuestro patrimonio escultórico? Y, más importante aún, ¿Se incentivará la educación en torno a lo que significa el patrimonio cultural? El tiempo lo dirá.

Conocé más sobre el proyecto de restauración de La Pureza en la cuenta de Instagram oficial del proyecto.

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